|
 |
PASION PORNO
Sin que existiera ninguna intención previa, una noche de mucho calor de hace 5 años decidimos quedarnos a dormir juntas después de una fiesta en la que acabamos un poco bebidas. Muchas veces hemos dormido con otras chicas y nos hemos desvestido delante de ellas sin que por eso hayamos sentido el deseo carnal que esa noche surgió en nosotras.
Aquella noche estaba saliendo todo bastante mal porque un chico me había estado cortejando, y como era guapito le dí cancha, hasta que llegó el momento en que me pidió que le acompañara a los servicios, yo acepté pero no podía imaginar que el chico me iba a tratar de la forma tan ruda en la que lo hizo. Empezó a tirar de mi ropa, aunque yo ponía un poco de resistencia porque esperaba más romanticismo, pero él no pensaba lo mismo, me arrodilló y sacándose su polla me hizo chupársela hasta casi ahogarme, eso me causó asco y quise poner fin a aquella situación, pero él me agarró del pelo y me forzó a seguir chupando hasta correrse dentro de mi boca. Luego me empujó al suelo y se marchó.
Una vez más comprendí lo idiota que puede llegar a ser un chico cuando sólo piensa con su polla. En vez de sentirme humillada o vencida, me lavé, salí de los aseos y busqué a mi querida amiga para contárselo todo y buscar su apoyo. Jamás pensé que su ayuda iba a cambiar el sentido de mi vida.
Cuando le dí los detalles de todo lo ocurrido me abrazó para consolarme, pero al hacerlo una de sus manos fué a parar directamente a mi culo; aunque lo noté al instante, no le dí mayor importancia ya que el abrazo era cariñoso y sentido y no parecía tener nada de sexual. No parecía tener nada de sexual hasta que empezó a mover su mano en giros circulares masajeando y apretando con fuerza. Cuando levanté la cara para mirarla de frente buscando una explicación me soltó un beso en los labios y me dijo que me quería...
Lo primero que sentí fué rubor seguido de un momento interminable en el que mis palabras no conseguían salir de mi boca, sobre todo porque no había ninguna palabra o porque había demasiadas, interrogativas, exclamativas, de placer, de sorpresa... muchas sensaciones juntas en un sólo segundo para poder incluso comprenderlo. Y sin embargo me había gustado, la serenidad con que me habló, la sinceridad que reflejaban sus ojos, el temblor que comenzé a sentir proveniente de su cuerpo... No sé si volvimos a hablar hasta llegar a casa, parábamos a cada paso a besarnos y abrazarnos con fuerza, sin importarnos los comentarios de la gente que pasaba a nuestro lado, que aunque no recordamos haber escuchado ninguno, debieron ser muchos.
Por supuesto, sólo utilizamos una cama esa noche, no hacía falta más, todo era nuevo, un mundo de sensaciones alucinantes se habría para nosotras, bueno sobre todo para mí, porque ella si había tenido ya alguna experiencia lésbica, sus caricias, su piel, sus besos, su sexo... y el mío. Ella me dijo que me girase para hacer la postura del 69, la había hecho varias veces con chicos pero verme delante de una raja me chocó por un instante, unos segundos de duda, y me engullí en un flujo de placer y éxtasis mientras sentía como ella trabajaba mi clítoris como una diosa, con la experiencia que no tendrá nunca un hombre en mil años de experiencia chupando coños, hasta que alcanzamos un orgasmo mágico, prolongado, a cada espasmo mío mordía su clítoris con mis labios, a cada espasmo de placer de ella sentía como quería comerse el mío.
Aún seguimos con nuestros juegos durante casi toda la noche hasta que el sueño nos venció muchas horas después, nunca imaginé que el sexo con otro mujer pudiera ser tan placentero, de hecho nunca pensé que el sexo con otra mujer pudiese gustarme. Y ahora que lo sé me doy cuenta de todo. Un hombre puede gustarnos por nuestra tendencia natural, sin embargo nadie conoce mejor el cuerpo de una mujer como otra mujer, nadie puede dar más placer a una mujer que otra mujer, aunque no tengamos pollas, que de todas formas, algunos hombres deberían utilizarla sólo para partir almendras...
LESBIANAS POR CAM
|