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Follamos con un amigo de mi marido

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Follamos con un amigo de mi marido

Es difícil encontrar amigos a los que poder confiar nuestros gustos. Quiero a mi marido, pero en cuestiones de sexo nos gustan otras cosas. Me gusta follar con hombres delante de él, y cuando sucede, la polla de mi marido está más dura que nunca. No más grande, tiene lo que tiene, pero sobreexcitada y sus ojos se mueren de deseo por mí. Eso me gusta. Además de demostrarle lo puta que soy y lo que me gusta el sexo.

Anoche nos visitó uno de esos amigos que sabe lo nuestro. Sabe que puede follar conmigo siempre que quiera, pero también sabe que debemos hacerlo también con mi marido. Yo procuro tener para los dos. Nuestro amigo esto lo acepta, así que siempre que viene nos alegramos, le damos un refresquito y sin necesidad de decir nada, dejamos que la cosa se vaya calentando. En esas situaciones ya sé que me corresponde la parte central del sofá, para poder agarrar dos pollas bien duras, una con cada mano.

A nuestro amigo le encanta meterme la mano en el coño mientras yo lo masturbo. Mi marido prefiere mirar. Supongo que él está más acostumbrado a hacerlo y en estas ocasiones prefiere excitarse viendo como otros hombres abusan de su mujercita. Cuando más placer me producen los dedos de ese hombre en mi vagina, más duras noto las pollas en mis dos manos. Es como si ambos notaran mi excitación.

Pasado un rato, empiezan a removerse en el sillón y entiendo que ha llegado el momento de dejar de masturbarlos y pasar a otras cosas. Entonces, como a los invitados hay que tratarlos bien, siempre me inclino hacia nuestro amigo común para chuparle la verga. Mmmmm, es rica la polla de nuestro amigo !!. Mi marido se entretiene humedeciendo mi raja, como si a ésta le hiciera falta más flujo del que ya tiene. Sin embargo se lo agradezco, por supuesto. Él es maravilloso chupándome el coño.

Después me doy la vuelta y como de otra polla, la de mi marido. Es justo que a él también le de un poquito de mi sabor. Aunque mientras tanto, me gusta juguetear con la polla de nuestro amigo también, con los pies o con lo que pueda. Realmente su polla me pone muy cachonda. Será porque estoy menos acostumbrada a ella. Él también se entretiene hurgando en mi coño, y yo me derrito por momentos.

Ya están los dos 'mamados', lo que quieren es follarme. Y yo estoy deseando sentir mi agujero lleno. Y como siempre, el primer privilegiado es nuestro amigo. A mi marido le toca esperar, tocándose él sólo mientras disfruta de la visión de su puta mujer ensartada por otra polla. Hoy, tal vez pueda follarme también. Con otros amantes que tenemos, la cosa es diferente, y a mi marido le toca mirar y aguantarse.

Nuestro amigo está demasiado cachondo hoy y me quiere toda para él, como si me hubiera escuchado, parece que hoy no va a querer compartir con mi marido. Pues nada, se tendrá que pajear y chuparme luego, cuando tenga la vagina llena de semen, para limpiar los restos de lo que este amante ha hecho con su dulce y reputa mujer. En el fondo, mi marido lo prefiere así.

Se está dando cuenta de que, efectivamente, hoy no va a poder meterla en caliente, así que se acerca para que le de una mamadita al menos. Yo no puedo rechazarlo, pobrecito, que menos que chupársela un poco mientras me follan otros hombres. De pronto, siento que me viene, me siento tan puta, tan golfa, me está dando tan fuerte, estamos todos tan cachondos... que yo siento que me quiero correr. YA. Asi que cabalgo con más fuerza, , dejo la polla de mi marido y me centro en tocarme el clítoris y ya está, noto todo el chorro de leche dentro de mi ser, y mi orgasmo venir también como un aluvión de convulsiones que se desatan. Parece que el único que no ha podido correrse ha sido mi marido. Bueno, no pasa nada, dejaré que luego se haga una paja recordando lo rico que me cogido nuestro amigo.