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Mi puta esposa con amigo en el coche

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Esposa puta en mi coche con su amigo

Ella es la que se encarga de tantear a alguno de sus amigos del trabajo o conocidos de Facebook o Twitter. Les dice algo tan simple como: ¿Te gustaría que te coma la polla y que mi marido nos grabe? Si el chico en cuestión contesta que no, rápidamente dice que era una broma. Y ahí se suele quedar la cosa. Pero si ella ve que hay cierto deseo en los ojos del chico, ataca a fondo y termina concertando una cita. En esta ocasión, nos fuimos en el coche a un descampado desierto, o eso creemos, donde le sacó la polla y empezó a chupar.

Yo me salí con la cámara de vídeo y ella lo desnudó enterito. Él estaba duro como una piedra y yo, necesitaba una mano para estrujarme el paquete pero no podía, para tratar de mover lo menos posible y que la imagen se moviera lo menos posible. Gracias al vestidito negro que se puso ese día, él podía meter la mano por debajo e introducir sus dedos en el coñito de mi esposa.

Mi esposa se pone feliz cuando ve que los dos hombres que tiene a su alrededor, en este caso el chico y yo, estamos como locos por ella. Él porque está siendo objeto de un repaso colosal de película, es decir que está siendo masturbado espectacularmente por una mujer casada. Y yo porque tengo a la mujer más puta del mundo. Que tiene más amantes que dedos en las dos manos y los dos pies. Y ahí sigue ella, tan contenta.

Su faldita de vuelo se levanta por el viento o por las manos de su compañero de trabajo dejando su trasero al aire en aquel descampado. Si alguien pasara por allí en ese momento o simplemente estuviera observando desde cualquier punto cercano, tal vez se estaría masturbando ante ese espectáculo tan porno. Y si yo me diera cuenta de que así está siendo, tendría que soltar la cámara y agarrarme la polla y correrme, porque el vicio que tengo es brutal. El que ella me produce.

Y es que tenéis que reconocer que tiene un culo precioso. Y con los tangas que se pone, más bonito aún. Yo en ese momento no sabía si centrarme en su culo de esposa puta que chorrea por debajo de su tanguita, o en el amante satisfecho que cierra sus ojos, muerde su labio, y gime de placer por la mamada de mi calenturienta mujer.

Bien porque ella ya está cansada de estar ahí agachada chupando y chupando, o bien porque él está loco por follársela, lo cierto es que se ha salido del coche por fin, y la ha echado sobre el capó, le ha bajado las bragas y las ha tirado al verde (después me tocará a mí buscarlas), le ha abierto las piernas y se la ha clavado hasta el fondo. El grito de gusto de mi esposa ha sido escandaloso. Y todo eso, repito, sin saber si habrá alguien por ahí mirando.

Me he puesto detrás de ellos para intentar sacar alguna buena toma de esas que luego gusta ver una y otra vez, los dos juntos, pajeándome con el recuerdo y tratando de organizar la siguiente, ya que ella no es mucho de follar conmigo. Dice que siempre está cansada porque es difícil estar siempre dispuesta para todos sus amantes y, al llegar a casa, tener ganas aún para mí. Yo la entiendo. Por eso yo me conformo con que me deje verla y grabarla con ellos y así poder hacerme pajas viéndolo después.

Han vuelto a entrar en el coche. Ella delante, en este caso, y él encima de ella, para seguir follándosela. Si te fijas, ahí puedes ver la sombra de mi cámara de vídeo, siempre dando la lata, como un lapa, para no perder detalle de los pedazo de cuernos que me están plantando mi esposa y su amigo. Ella abierta de piernas como una perra. Él clavando su polla como un guerrero valiente conquistando a una mujer. Con este chico era la primera vez que lo hacía, pero los ví tan entregados a los dos, que estoy seguro de que volverán a repetir. Y pronto.

Mierda, lo que le tengo dicho a mi esposa es que no me ensucie la tapicería del coche pero después, la muy cerda, hace siempre lo que le da la gana. O será que él decidió correrse allí por no salir otra vez, y ella no se atrevió a llevarle la contra. Yo tampoco. Afortunadamente no calló ni una gota en el coche, todo todito fue a parar al culo de la golfa. La puso chorreando y para colmo, luego se lo repelló todo con la goma del preservativo. Ahí fue donde me miró por primera vez el chico y me dijo: Qué putísima es tu mujercita, ufff, creo que voy a repetir, cada vez que tenga ganas. Lo siento por ti.