TU SEXY CAM

Mi esposa me hace un puto cornudo

mi-mujer-me-hace-un-puto-cornudo

VÍDEOS PORNO ANTERIORES

A qué mujer no le gusta disfrutar
PELICULAS XXX
Mi esposa folla con otros hombres
Follamos con un amigo de mi marido
Esposa puta en mi coche con su amigo
NACHO VIDAL VIDEOS
CULONAS Y TETONAS
FOLLAAMIGOS
Buscando putas en el polígono
MILF folla jovencito
SE TRAGA MI LECHE
Soy el novio que aprendió de la madre
Cómete uno de estos chochos húmedos y rasurados
Mujeres cachondas en busca de hombres
Mis amantes de hotel
Sala de amor, masajes y sexo
COLOMBIANAS XXX
El chocho de la enfermera
Lluvia dorada por no ser rubia ni tetona
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8

Mi esposa folla con otros hombres

Hoy, al llegar a casa, me he encontrado una situación muy delicada que hace tiempo que esperaba, pero que tenía la esperanza de que no llegara nunca. Porque si bien por un lado lo deseaba, por otro sabía que la humillación que iba a sentir me podía hacer mucho daño, y por eso esperaba que nunca ocurriera. Pero ha ocurrido. Mi querida esposa estaba sentada en el salón con dos amigos (de ella, porque yo no los conocía de nada), estaban tomando vino y hablando de mí, o mejor dicho riéndose de mí. Mi mujer les contaba lo pequeña que la tengo, la dificultad con que la pongo dura si no es con fantasías en las que ella se folla a otros hombres mientras yo miro, y en definitiva, burlándose los tres del cornudo que soy aunque supuestamente nunca me haya sido infiel. Aún.

Al llegar adonde estaban, uno de ellos se ha dirigido a mí diciendo: Hombre !! ya está aquí el cornudo. Y los tres se han reído a carcajadas. Acto seguido me ha ordenado que me siente en el sillón porque, según sus propias palabras, hoy voy a descubrir lo duras que sabe poner mi esposa a otras pollas que no son la mía. Entonces la ha llamado putita y le ha pedido ('por favor') que se levante para desnudarla. Yo me he empezado a poner muy nervioso y esperaba que reaccionara y aclarara la situación. Me pidiera perdón y les pidiera a esos señores que se fueran. Pero lo que ha hecho ha sido lanzarme la falda con desprecio y entregarse a los brazos del otro hombre, que ya tenía su polla fuera. Y por cierto, bien dura y bien grande.

Como si estuviese hambrienta por la necesidad o viciosa como una auténtica golfa, mi esposa se ha lanzado a por esa polla que se le ofrecía y ha empezado a chuparla con desesperación. Yo creía que ella no era muy buena chupando pollas. Pero lo que la he visto hacer... Dioss, a mí nunca me lo ha hecho así. Parecía una puta profesional. Él debía sentir lo mismo porque ha repetido en numerosas ocasiones que es una magnífica chupapollas. Luego se ha vuelto, la ha puesto en cuatro y ha empezado a follarla. La ha estado follando tan fuerte, tan rápido y con tanto ímpetu que se ha corrido dentro, mientras ella gritaba y gemía como nunca la he escuchado.

Entonces se ha echado a un lado y el otro ha venido a sobarla, le ha abierto las piernas y ha visto como chorreaba semen. Ha dicho que ese chocho no estaba a su gusto para poder follarla, y me ha ordenado que me levante del sillón. - Cornudo, ven un momento y limpia este coñito para que me lo pueda follar. Yo, he dudado al principio, aunque en el fondo deseaba hacerlo, pero él ha levantado la voz y me he asustado. - Trágate toda esa leche del coño de tu mujer si quieres que me la folle !!.

Y he obedecido, sintiendo el sabor dulzón del semen de ese tío al que no conozco, oyendo como mi mujer se reía de la satisfación que le había producido esa descarga de semen, y aceptando de buena gana las caricias que el otro le hacía en las tetas y en todo su cuerpo, prometiéndole que la iba a follar como nadie en cuanto el cornudo de su marido terminara de limpiar el coño y tragarlo todo.

Cuando he dejado su vagina limpia, brillante, y hambrienta de más polla, el tío me ha ordenado que me vuelva a sentar y me ha dicho que tengo permiso para sacarme mi picha pequeñita y tocármela mientras disfruto viendo como un hombre de verdad se folla a mi esposa. He tenido que volver a obedecer porque sinceramente deseaba hacerlo, lo de sacar mi polla quiero decir, y lo de ver a mi mujer follada por un hombre de verdad, también.

La emoción era brutal. Él golpeaba las nalgas de mi mujer en cada sacudida. Ella gritaba como una perra a cada embestida. Yo necesitaba correrme pero sabía que no debía, o la humillación sería total. Nunca he visto a mi mujer disfrutar tanto con el sexo. Nunca me he sentido tan degradado. Yo deseaba esto, y sabía por otro lado que podía ser duro, pero lo que he sentido no lo puedo explicar con palabras. Es como tocar el cielo y el infierno al mismo tiempo. Es lo mejor y lo peor que le puede pasar a un hombre. A un cornudo. Amo a mi mujer por encima de todo. Deseo que sea feliz con otros hombres y que me haga cornudo cada vez que quiera. Aunque no sé si lo podré soportar.

En fin, se ha corrido, me ha vuelto a ordenar que me levante, que la vuelva a limpiar. Y después, mi esposa me ha pedido que me vaya para hablar con ellos a solas. Yo, simplemente he agachado la cabeza y he salido del cuarto, pero me he quedado escuchando tras la puerta. He oído como se reían los tres. Ella les ha explicado que nunca lo ha pasado tan bien. Que a su marido le encanta ser un cornudo y que ella quiere follarse a todos los hombres que se lo pidan. Ellos le han preguntado que si le va bien que vuelvan en un par de días para echar otro polvo como el de hoy, a lo que ella casi ha gritado de alegría. - Por supuesto, aquí estaremos. Yo haré todo lo que ella me pida. Aunque ese todo sea sólo mirar. Y tragarme la leche de otros hombres. Ya os contaré.