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La madre de mi novia nos enseño a follar

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Soy el novio que aprendió de la madre

En estos momentos soy el novio de una chiquita preciosa. Trabajé mucho para conseguirla y no la quisiera perder. Pero he de reconocer que he metido la pata hasta el fondo, aunque de una forma muy extraña, ya que siempre he tenido bastante cuidado de no dejarme engatusar por las chavalitas de nuestro ambiente. Lo que no podía imaginar es que el ataque me vendría desde las mujeres que se supone que están para defender mi relación y no para enturbiarla. Hablo de mi suegra. Desde que la conocí me la puso dura. ¡ Qué mujer !.

La relación con mi novia, supongo que como todas las relaciones, tiene altos y bajos y aquella tarde tuvimos una buena bronca. Hablamos muy claro y muy alto, echándonos todos nuestros fallos a la cara y dejando que todo el que pasara por allí cerca se enterara de nuestras desavenencias. Y quien pasó fue su madre. Y no es que pasara, es que estuvo pendiente, disimuladamente, de toda nuestra conversación. Fue así como supo que mi enfado se debía a que ella es demasiado estrecha y nunca quiere hacer el amor. Yo soy un hombre y puedo esperar... pero no hasta el día de nuestra boda.

Al final, ella se enfadó y se fue. Me quedé con cara de tonto, incluso pensando que mi suegra se había enterado de todo y tal vez estaba pensando que yo era un salido pervertido que lo único que quería era aprovecharme de su hija. Por eso la sorpresa fue mía cuando, toda decidida, se acercó a mí y me dijo, cariño: no temas, aquí está mami para curarte tus males, y sin dejarme tiempo para reaccionar se avalanzó sobre mí. Me bajó los pantalones y mi polla dio un respingo de emoción al saber que por fin iba a entrar en un chochete caliente. Y en el de la madre de mi novia nada menos, que ademas de estar como un tren como ya he dicho, me provocaba un morbo brutal. Así que, haciéndome el sorprendido en un primer momento, la dejé hacer y... Dios, cómo lo hacía !!.

Siempre he pensado que las mujeres de edad deben ser especialistas y experimentadas en las artes amatorias pero aquello escapaba de mi comprensión. En ese momento comprendí la gran diferencia entre hacerse una paja y que te follen como es debido. Aquella mujer era un ángel. Y su lengua parecía un ser vivo autónomo del cuerpo que lo contenía, sabía moverse de cualquier forma y hacer maravillas en mi verga. No sé a qué se ha dedicado la madre de mi novia en su juventud o si mi propia novia llegará un día a hacer esas cosas, pero benditos años, bendita experiencia y saber hacer. Bendita mujer mi suegra.

Cuando yo prácticamente deseaba que explotara todo en mi interior y descargar absolutamente todo lo que hubiera en mis huevos dentro de su boca, se levantó y vino a sentarse sobre mí. Realmente esta mujer quería curar mi mal. Al menos de momento no me exigía que yo la satisfaciera de ninguna manera. Sólo se preocupaba de echarme el mejor polvo que me han echado en la vida. Cabalgaba sobre mí mientras me refregaba sus portentosas tetas por mi cara, lo cual yo aprovechaba para intentar lamerlas a cada vaivén de su cuerpo. Me estaba empezando a querer morir si no terminábamos pronto. Aunque por otro lado no quería que aquello terminase nunca.

Cambió de postura y me mostró ahora su espalda y su culo. Madre mía, esta mujer es todo un monumento. Está tremenda, yo diría que incluso mejor que su hija, y con el doble de edad. Y si hablamos de quién folla mejor... Empecé a pensar que si existía la posibilidad de que aquello perdurara en el tiempo, es decir, seguir bien con mi novia, prometerle fidelidad eterna, a cambio de que su madre me de lo que ella no puede, o no quiere, o no se atreve, y que incluso el marido de de mi suegra no se entere de nada, si todo eso pudiera ser posible, yo sería el hombre más afortunado sobre la faz de la Tierra. Aunque por otro lado sabía que aquello era demasiado bueno para pretender que durase.

Y así lo supe en cuanto mi novia entró de vuelta en el salón. Su cara era todo un poema. Mi primera reacción fue la de sacar mi polla, esconderla en mis pantalones y salir de allí corriendo para no volver nunca más. Pero lo que hice fue quedarme quieto y unos momentos después me dí cuenta de que su madre ni se había inmutado, seguía moviendo su culo y sus caderas mientras miraba a su hija con ojos lascivos y le pedía que se callara.

Lo que le dijo me dejó a cuadro. Relájate señorita porque yo sólo estoy dándole lo que tu no has tenido valor de darle, qué quieres? que se vaya por ahí a buscar furcias putonas que le den lo que ya tiene en casa?, siéntate, hija, y disfruta del espectáculo porque no se volverá a repetir. Esto está siendo una lección para él y para ti. Para que a partir de ahora disfrutéis del amor plenamente y sepáis que lo mejor está en casa y no fuera.

Después se levantó, se puso de rodillas y me pidió que me corriera en su cara. Yo estaba en una nube, incluso la cara de humillación de mi novia me excitaba y me daba muchísimo morbo. Así que me masturbé con fuerza y se lo derramé todo a la puta de mi suegra. Me dieron ganas de enchufar mi manguera también a mi novia, para que se vaya acostumbrando a lo que le espera a partir de ahora, con el consentimiento de su madre, y con la promesa por parte de ella, de que si se niega, puedo ir a llorarle para que me de tetita madura y experimentada. Sólo puedo decir que nuestra relación ha mejorado. Follamos casi a diario y yo, de vez en cuando, me equivoco y la llamo por el nombre de su madre. Pero se me irá pasando. O eso espero.